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Extra-regional: China 2017: año de Congreso, lucha medioambiental e innovaciones

Por Yolaidy Martínez

La celebración del 19 Congreso del Partido Comunista (PCCh), más las constantes revelaciones tecnológicas y la lucha medioambiental, fueron sucesos que marcaron la dinámica interna de China durante el año que concluye.

A mediados de octubre la agrupación efectuó en Beijing su cita quinquenal, renovó la máxima dirigencia del país, y reeligió al presidente Xi Jinping como su Secretario General y líder de otros importantes órganos políticos y ejecutivos. Desde entonces, el PCCh se encaminó hacia una etapa de revitalización socioeconómica y política con una estrategia bien definida, consciente de los desafíos pendientes antes de materializar esa meta.

La idea de promover el socialismo con características propias quedó incorporada a los estatutos de la organización y es la ruta a seguir para establecer una sociedad modestamente próspera y convertir al país en un estado moderno a mediados de siglo.

Eso planteó Xi al abrir el Congreso y se trata de un nuevo enfoque que orienta persistir en el marxismo, solidificar el comunismo, así como cultivar y practicar los valores socialistas esenciales, pero a la vez guiar al país hacia sus sueños de evolución.

Para lograr tales propósitos se establece que todos los ciudadanos chinos gocen por igual del desarrollo y la prosperidad, modernizar la forma de gobernanza, actualizar las leyes y transformar al Ejército Popular de Liberación en unas fuerzas armadas de primer orden mundial.

En el plano diplomático, la propuesta es incentivar un modelo de relaciones internacionales que contribuya a garantizar un futuro mejor y de ganancia compartida para la humanidad. El nuevo enfoque también reconoce y estipula acciones concretas contra los retos existentes en China que podrían entorpecer las proyecciones en aspectos como bienestar social, reducción de la pobreza, gobernación honrada, y desarrollo sostenible y amigable con el ambiente.

Por otro lado, las innovaciones de todo tipo también fueron noticia este 2017 en el gigante asiático.

A lo largo del año salieron al público creaciones tecnológicas de factura nacional para áreas como la salud, prestación de servicios y el transporte.

El último sector, en especial, exhibió un tren bala más veloz, vehículos marítimos y terrestres sin conductor, los propulsados con hidrógeno y los eléctricos capaces de filtrar las nocivas partículas PM2.5 y con baterías auto recargables de alta potencia.

Todas esas novedades forman parte del propósito de China de buscar iniciativas cada vez más eficientes que ayuden a minimizar el deterioro de la calidad del aire, agua y suelo, una preocupación del Gobierno porque afectan la salud humana y obstaculizan los planes de crecimiento.

Si bien en 2014 las autoridades declararon la guerra a la polución y desde entonces disminuyeron fuentes contaminantes, todavía preocupa la presencia de niebla con partículas PM10 y PM2.5.

Tanto la administración central como los ejecutivos de las provincias más afectadas por el fenómeno -en su mayoría ubicadas al norte del país- este año tomaron previsiones a fin de que el presente invierno transcurra con un entorno más limpio.

Destaca una reducción drástica en el uso del carbón, la distribución masiva de calefactores eléctricos y de gas natural, un tope a las obras constructivas y a las industrias contaminantes como las de acero y las plantas de fundición. Los resultados ya son palpables, pues en los primeros dos meses del invierno predominaron los días soleados, con viento fuerte y libres del smog tóxico.

De forma paralela hubo mayores pasos en la generación de electricidad con energías limpias, que en el primer semestre de 2017 incrementó 5,15 por ciento interanual, o sea el equivalente a la reducción de 22 millones de toneladas de carbón.

Lo mismo sucedió en el tratamiento y reciclaje de aguas residuales, pues implicó la construcción de 125 mil 900 kilómetros de tuberías y la restauración de 27 mil 700 kilómetros de conductos viejos. Otro logro remarcable es la terminación del puente más largo del mundo que unirá a las sureñas ciudades de Hong Kong, Zhuhai y Macao, y está a punto de abrir al tráfico tras ocho años de ejecución.

Se trata de un viaducto de 55 kilómetros tendido sobre el delta del río Perla, que reducirá a 30 minutos el viaje por carretera de cuatro horas entre esos destinos. Está diseñado para soportar terremotos de hasta ocho grados de magnitud, vientos huracanados superiores a los 202 kilómetros por hora y el impacto de buques con 300 mil toneladas métricas de peso.

Incluye un tramo de 29,6 kilómetros que cruza el río, un puente de 22,9 kilómetros y un túnel de 6,7 kilómetros extendido a 40 metros bajo el lecho marino. Su estructura -compuesta por 400 mil toneladas de acero- no obstruirá la navegación de la zona, donde a diario transitan más de cuatro mil embarcaciones.   El proyecto de ingeniería es considerado el más ambicioso del gigante asiático y una maravilla de la arquitectura moderna mundial. Según su especialista principal, Lin Ming, varias delegaciones extranjeras mostraron interés en replicarlo en sus países.

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