El “picapiquismo” Político

La dominicana, por ser una sociedad que se construyó sobre los cimientos de la española que, respecto a otras europeas, avanzó hacia el capitalismo con los rezagos que le causó la expulsión de los judíos, una nación que en territorio español iba creando las bases para el desarrollo de un capitalismo que estaba destinado a emerger desde los resortes mismos del sistema feudal.

El capitalismo mercantil ganaba terreno en parte de Europa; los burgos florecían en medio de la ebullición de artesanos y comerciantes que llevaban productos de un feudo a otro, práctica que les llevaría a la acumulación de capital que les convertiría en los capitalistas que sentarían las bases del sistema que hoy domina al mundo, del que serían dominantes en principio y gobernantes en su etapa de consolidación como clase.

Durante la evolución de este sistema, y en la medida en que se tecnificaba la producción de bienes, surgió la clase obrera que vende su fuerza de trabajo al dueño del capital que necesita de ésta para transformar materia prima en bienes de consumo con valor agregado. Entrada la etapa del capitalismo industrial, y sobre todo allí donde se desarrolló más, se fortalecieron dos clases que se hicieron antagónicas y se constituyeron en las bases del sistema: los capitalistas, dueños del capital, compradores de fuerza de trabajo; y los obreros, vendedores de lo único de que disponen, esa fuerza de trabajo.

En torno a estas dos clases fundamentales del Sistema emergieron sectores de clase como los pequeños burgueses, con varias capas allí donde el capitalismo no estuvo desarrollado, como es el caso de la República Dominicana; y el lumpemproletariado que surge de los sectores marginados de la sociedad y que no ha logrado insertarse en el aparato productivo. Es pues, de todos, el que no ocupa ningún lugar en las relaciones de producción.

La dominicana, es una sociedad que, sin rasgos feudales construyó un tipo de capitalismo tardío que heredó de España, como lo describiera Juan Bosch en varios estudios, que por serlo arrastró carencias, y a consecuencia de ellas, actividades “productivas” atípicas, como la de los llamados Pica Pica que no son más que individuos del lumpemproletariado que se mueven en torno a la actividad política clientelar en una relación de promoción artesanal y primitiva a cambio de una recompensa monetaria.

El Pica Pica recibe del político (funcionario clientelista) entre 100 y 1000 pesos, todo depende del poder económico del que paga, a cambio de que éste grite en los actos públicos: “Presidente ese si es bueno”, “Presidente Fulano de tal es el que más trabaja”; en fin, su objetivo es que el mandatario oiga y valore como popular y querido a su colaborador para preservarlo en el puesto o ascenderlo a uno de mayor nivel.

Pero resulta que un espécimen parecido ha emergido entre los políticos, y es el que se agencia individuos adinerados que financien sus actividades a cambio de promoción a cargos públicos o posiciones dirigenciales en el partido al que pertenezca este político pica pica, que al embolsillarse el dinero, sin importarle de donde venga, grita, a través de listas y manipulaciones, a los ciudadanos, miembros de CC, CEN o CP: “Voten por ese”, “Ese si es bueno”. Y los cuelan, degradando con ello, el ejercicio de la política.

 

Autor

Manolo Pichardo

Manolo Pichardo es el Presidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe, Copppal, Ex-presidente del Parlamento Centroamericano, Parlacen y miembro del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

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