Élite comerciante domina a Panamá, según analista local

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Panamá.-La pequeña élite gobernante panameña solo concibe realizar negocios a corto plazo que generen ganancias inmediatas, mientras el país necesita de una estrategia a futuro, opinó hoy el académico local Marco Gandásegui.

En un artículo titulado Pro Mundo Beneficio, la venta de Panamá, el analista aseveró que desde épocas de la colonia española, el país cuenta con una clase dirigente especializada en la venta de servicios asociados a la posición geográfica privilegiada del Istmo.

La experiencia de administrar el Canal Interoceánico resultó un fiasco -afirmó-, pues a pesar de que el Producto Interno Bruto (PIB) se multiplicó 10 veces en las últimas dos décadas, la pobreza no disminuye, la desigualdad aumenta y los servicios públicos se deterioran.

Pero otro criterio señaló recientemente el gobierno mediante estadísticas, que aunque con pequeñas diferencias, muestran disminución de los índices de pobreza mientras reconocen que en marzo del pasado año 885 mil 971 panameños estaban en ese grupo desfavorecido, o sea, el 22,1 por ciento de la población.

Un informe del Ministerio de Economía y Finanzas sobre ‘avances de líneas y niveles de pobreza y distribución del ingreso’ reconoció que el total apenas se redujo ligeramente en 19 mil 286 personas, con respecto a igual mes de 2015.

Los llamados ‘avances’ en la reducción del flagelo palidecen ante el 9,9 por ciento de los habitantes que están sumidos en pobreza extrema, con particular énfasis en las zonas rurales, principalmente en comarcas indígenas como la perteneciente a la etnia Ngabe Buglé.

El informe consideró que hay un efecto positivo de programas sociales de la actual administración, como el aporte económico a personas que superan los 65 años de edad, la ayuda a estudiantes de familias de bajos ingresos y el incremento del salario medio, entre otros.

Al efecto, Gandásegui afirmó que los grandes empresarios locales reciben generosos subsidios del gobierno, las capas medias se benefician con las rentas de la posición geográfica y los sectores más pobres (el 80 por ciento) reciben las migajas sobrantes, dijo al referirse a los programas sociales mencionados.

Criticó la falta de inversiones en áreas productivas que promuevan la generación de riquezas derivadas del trabajo de la mano de obra local, mientras que priorizan las importaciones y no existe un programa para aprovechar los recursos humanos y materiales del patio.

En el país que ocupa el décimo lugar del mundo en desigualdad económica y social, la disminución de la pobreza ocurrió por aumento de los ingresos familiares, porque en los últimos 14 años, la economía creció un promedio de 7,1 por ciento anual, el doble de la región, según el Banco Interamericano de Desarrollo.